AllaNad

Preparando el camino.

MOSTREMOS LA BONDAD Y MISERICORDIA DE DIOS

La Biblia dice: “Mirad que ninguno pague a otros mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos” (1 Tes. 5:15). Notemos la palabra “seguid”, en este versículo, nos daremos cuenta que Dios dice que debemos tomar acción. Debemos estar al pendiente para compartir su misericordia, piedad y bondad con la gente. Debemos procurar seguir la bondad y buscar hacer el bien, y además deberíamos ser buenos con las personas aún cuando no lo merezcan. Necesitamos andar en el amor y ser corteses aún cuando alguien ha sido descortés con nosotros.
Que hacemos cuando pasa a nuestro lado aquel compañero de trabajo o vecina que ni siquiera los buenos días da, o la cajera del centro comercial es grosera y nos exhibe. Dios espera que caminemos la milla extra adicional y que seamos amables con esa persona de cualquier forma. Dios desea que seamos mejores y más grandes que eso, que vivamos con un estándar más alto. La Biblia enseña que debemos amar a nuestros enemigos y hacer bien a los que nos aborrecen y ultrajan (Mateo 5.44).
Cuando nos encontremos en una situación incómoda donde alguien no nos trate bien, tenemos una oportunidad maravillosa de ayudar a sanar un corazón herido. Recordemos que las personas dolidas muchas veces son las que lastiman a otras personas como resultado de su propio dolor. Si alguien es descortés y grosero, lo más seguro es que tiene algunos asuntos pendientes en su interior. Quizás tiene algún problema grave, enojo, resentimientos o alguna otra herida con la que están lidiando o tratando de sobrellevar, y la última cosa que necesitan es que nosotros hagamos peor la situación con una respuesta airada.
Recordemos que lo malo nunca es vencido por más de lo mismo y si nosotros tratamos mal a las personas que nos maltratan lo único que lograremos será complicar más las cosas. Cuando mostramos enojo hacia alguien que ha estado molesto con nosotros, es como echarle leña al fuego.
La Biblia dice que Dios es nuestro ayudador. Podemos pensar que estamos recibiendo lo peor de la situación, pero bueno es Dios que no permitirá que salgamos perdiendo y Él se encargará de que nada realmente valioso se pierda.
No perdamos la gigantesca oportunidad de responder de forma amable a aquella persona indispuesta. Ser atentos y cordiales en el tono de voz puede hacer que baje su enojo y conseguir un mejor trato.
En proverbios 10:12 dice que el amor cubre multitud de faltas, y eso no siempre es fácil, pero el amor saca lo mejor de cada persona. Cualquiera puede dar mal por mal, pero Dios quiere que sus hijos ayuden a sanar corazones heridos.

REGRESANDO BIEN POR MAL.
Si alguien tuvo derecho de pagar mal por mal en lugar de pagar con amor fue José, el famoso joven de la túnica de muchos colores. Sus hermanos le odiaban tanto que lo echaron en un pozo, y lo vendieron como esclavo. Vivió toda clase de problemas, fue a parar a la cárcel, pero mantuvo una buena actitud, así que Dios siguió bendiciéndole, tiempo después Dios lo ascendió de una manera sobrenatural a la segunda posición más alta en todo Egipto.
Cuando llegó el hambre a la tierra, José era el encargado de toda la comida en Egipto, sus hermanos viajaron para comprar provisiones, pero al verlo no le reconocieron. Esta era la oportunidad para que José les devolviera el pago por todos los años de sufrimiento y dolor que le habían causado, y en lugar de eso, él les dijo: “no tengan miedo por que no les haré ningún daño. Les haré bien. Les daré toda la comida que necesiten”.
Con razón José era tan bendecido; con razón la mano de Dios se extendió tan poderosamente para mostrarle su favor. José sabía cómo ofrecer misericordia, y sabía cómo tratar bien a las personas.
La Biblia nos dice que el amor no guarda rencor (1 Corintios 13). Todos en algunas ocasiones hemos sido lastimados por otra persona, y deseamos contestar de la misma manera, sin embargo, podemos dejar ir ese dolor y perdonarle, podemos vencer el mal con el bien; podemos llegar al punto donde podamos ver a la persona que nos ha dañado y devolver bien por mal.
Cuando podemos bendecir a quien consideramos un enemigo y hacerle bien al que haya abusado de nosotros, entonces Dios tomará aquel mal y lo cambiará en algo bueno.

EL EJEMPLO DE ABRAHAM.
Otro ejemplo es Abraham, Dios le dijo que arreglara todo para dirigirse a una tierra mejor, Abraham movió sus rebaños, su ganado, su familia y sus parientes también (Génesis 13:1-18). Viajaron durante meses pero al fin llegaron a su nueva tierra. Después de haber vivido allí por un tiempo, descubrieron que la tierra donde se había acomodado no contaba con los recursos necesarios para sostenerse y suplir las necesidades de toda la gente y animales.
Abraham le dijo a su sobrino, Lot, que debían separarse: “Escoge cualquier parte de la tierra que te plazca, y yo tomaré el lado contrario”. Lot miró y vio un hermoso valle con pastos verdes, cerros y lagos, y dijo: “Abraham, esta es la tierra que quiero. Allí es donde se establecerá mi familia”.
Abraham le dio su bendición y lo dejo que se fuera, pero bien pudo haber dicho: “Lot, tú no recibirás esa tierra. Esa es la mejor parte de este lugar, y yo he hecho todo el trabajo porque yo he dirigido esta jornada, y Dios me habló a mí, no a ti. Yo debería escoger primero”. Abraham no hizo eso porque él era un gran hombre y sabía que Dios lo recompensaría.
A causa de su generosidad y su bondadoso corazón, se había quedado con una parte poco productiva de la tierra. Pero Dios estaba llevando bien la cuenta y le recompensaría dándole miles y miles de hectáreas de tierra... “Todo lo que alcanzas a ver con tus ojos será tuyo”, así fue como Dios lo recompensó.
No nos cansemos de hacer el bien. Dios es un Dios justo, y Él ve no sólo lo que estamos haciendo, sino también por lo que lo estamos haciendo. Dios juzga nuestras motivaciones así como nuestras acciones.

DEMOS LA SEGUNDA MILLA
A veces cuando hemos sido buenos con la gente y hemos caminado la segunda milla, tendemos a pensar que estamos permitiendo que la gente haga lo que quiera con nosotros y que se aproveche, tomando lo que debería ser nuestro.
Es cuando nosotros tenemos que decir. “Nadie me está quitando nada porque yo se los estoy dando voluntariamente, les estoy bendiciendo intencionalmente, sabiendo que Dios me compensará”
Recordemos la historia bíblica de Rut y su suegra Noemí. Al quedar viudas, Noemí deseaba regresar a su tierra, así que les dice a sus nueras Rut y Orfa que ellas vuelvan a sus familias, Orfa le hizo caso a su suegra, pero Rut decidió quedarse con ella para cuidarla.
Dios vio que Rut salía cada día a trabajar duramente en los campos tratando de cuidar a Noemí, y Dios sabía que Rut muy bien pudo haberse preocupado por ella misma, viviendo su propia vida egoísta. Él sabía que no tenía mucho futuro cuidando a una anciana, y a causa de sus actos de bondad y por su buen corazón, Dios le dijo a un hombre llamado Booz, el dueño de todos aquellos campos, que ayudara a Rut. Booz les dijo a sus trabajadores que le dejaran bastante grano a Rut, y ella fue bendecida abundantemente.

Dios ve nuestros actos de bondad y de misericordia. Cuando nosotros somos buenos con las personas, cuando les hacemos bien, Dios se las arreglará para que otros actúen bien con nosotros. Encontraremos bendiciones por todas partes, a dondequiera que vayamos descubriremos las bendiciones sobrenaturales de Dios extendidas a todo lo largo y ancho de nuestro camino, dejadas allí por Dios para nosotros.

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