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Preparando el camino.

FUNDAMENTO PARA CAMINAR CON SABIDURÍA

“El temor del Señor es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo
es la inteligencia.” Proverbios 9:10

“Temor” en este versículo quiere decir reverencia a Dios. Los que temen a Dios se someten a Él. Entienden hasta cierto punto que Dios es Omnisciente (todo lo sabe), Omnipotente (todo lo puede), Omnipresente (está presente en todos los momentos y por toda la eternidad), y todo amor; y que ellos no lo son. Admiran a Dios, y se maravillan ante Él, porque es todo, tiene todo y controla todo, tiene cuidado, ama, bendice y se acerca al ser humano. Temer a Dios no es temer al juicio de Dios; es considerar el hecho de que Dios tiene toda autoridad para juzgar y perdonar, para mostrar misericordia y para otorgarnos Su gracia abundantemente.
El crecimiento espiritual y la sabiduría lo obtienen aquellos que aceptan a Jesucristo como su Salvador, se comprometen a seguir a Dios en obediencia, tratan de desarrollar una relación con Él, lo reverencian y caminan sometiéndose a Él y escuchando al Espíritu Santo.

DIOS CONOCE TODAS LAS COSAS
La sabiduría es la capacidad de ver las cosas desde la perspectiva de Dios. Una vez le preguntaron a un niño si sabía el significado de la palabra omnisciente. Él dijo: “Sí, mi mamá me enseñó esa Palabra. Significa que Dios conoce todas las cosas sobre todas las cosas”. No podemos mejorar esa definición.
Dios sabe lo que sentimos, lo que pensamos, quiénes somos, y cómo funcionamos. Sabe lo que nos gusta y lo que nos disgusta. Conoce nuestros sueños, deseos, temores y heridas. Sabe qué cosas nos traen gozo, paz y plenitud. Por ser nuestro “Hacedor”, conoce todos los detalles de nuestra vida.
La sabiduría humana es limitada, pero la sabiduría de Dios es ilimitada. Se basa en lo que Dios ve cuando contempla el pasado y el futuro. Se basa en la visión general de toda nuestra vida. Si queremos ser sabios tenemos que ver las cosas desde la perspectiva de Dios. Tenemos que conseguir el toque de Dios para cada situación. No sólo tenemos que preguntarnos: “¿Cómo ve esto Dios?”, sino también: “¿Qué quiere Dios que hagamos? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Con qué propósito?” Hemos de tratar de ver nuestras vidas como parte del plan de Dios, de sus propósitos y de sus deseos. La Biblia lo explica claramente: “El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado” (Prov. 28:26).

LOS CUATRO ERRORES DE LA SABIDURÍA HUMANA
La sabiduría humana se basa en estas cuatro conclusiones erróneas:
1.- La sabiduría se limita al conocimiento humano.
2.- La sabiduría se basa en lo que podamos percibir con los cinco sentidos solamente.
3.- La sabiduría es hacer lo racional.
4.- La sabiduría es repetir lo que ya está probado.

LAS CUATRO VERDADES DE LA SABIDURÍA DE DIOS.
La verdad de Dios sobre la sabiduría es totalmente opuesta a cada una de estas conclusiones construidas humanamente.


1.- La sabiduría de Dios: El conocimiento del hombre no basta.
Las enseñanzas humanistas están centradas en el hombre, y éstas no llegan a nada. La sabiduría divina está centrada en Dios y en Su poder.
Dios eligió revelar Su poder y sabiduría por medio de Cristo. Allí donde termina el entendimiento humano, comienza el entendimiento divino; allí donde termina el poder del hombre, tiene lugar el poder de Dios.

2.- La sabiduría de Dios: Más allá de los cinco sentidos.
El mundo dice que la sabiduría se basa en lo que una persona puede percibir por medio de los sentidos. La sabiduría de Dios nos propone caminar en el poder del Espíritu Santo, que no se limita en absoluto a los cinco sentidos.
El Espíritu Santo le permite a una persona discernir para saber distinguir la verdad de la mentira; lo falso de lo verdadero. La persona que camina en sabiduría divina tiene una intuición proporcionada por El Espíritu Santo, el cual vive en cada creyente. La persona que funciona en sabiduría divina alcanza a ver más allá que el ser humano promedio...a oír más que el ser humano promedio...a entender más que el ser humano promedio. Esta habilidad fluye directamente del Espíritu Santo que trabaja en nosotros.
Es cierto que a ninguno de nosotros le salen siempre bien todas las cosas. Todos pasamos por crisis y problemas, pero la sabiduría de Dios nos ayuda a caminar en tiempos de dificultades, problemas, sufrimientos y persecución, y a salir de ellos más fortalecidos. Si elegimos seguir la sabiduría de Dios en los tiempos difíciles, siempre ganaremos.

3.- La sabiduría de Dios: Los caminos de Dios son más altos que los caminos del hombre.
Dios dice en Su Palabra: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestro caminos son mis caminos...como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías 55:8-9)

4.- La sabiduría de Dios: El método de Dios es el que mejores resultados da.
La sabiduría humana proclama: “Haz lo que siempre ha funcionado”. Para la sabiduría de Dios no es siempre así. Jesús no tenía un método para hacer milagros, siempre sorprendió a las multitudes haciendo milagros de una manera creativa y diferente. Si estamos esperando que nos funcione lo que nos funcionó hace 10 años, estaremos equivocados. Debemos buscar la sabiduría fresca que Dios tiene hoy para nosotros, seguro encontraremos en Su Palabra la dirección específica para cualquier problema.

LOS RESULTADOS:

1.- Sabiduría humana:
Resultados: Errores, fracasos, celos, avaricias, luchas por el poder, etc.

2.- Sabiduría Divina:
Resultados: Deseo de someterse a Dios, pureza, paz, gozo, servicio, humildad, sencillez, buenos frutos, etc.

La sabiduría de Dios nos llama a elevarnos por encima de nuestra propia naturaleza, y a funcionar según la presencia y el poder del Espíritu Santo.

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