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Preparando el camino.

LA ARMADURA DE DIOS.

Dios nos ha dado una armadura protectora para la pelea. Esta armadura es espiritual, porque muchas de nuestras batallas son espirituales. Leamos Efesios 6:14-18:

“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”

Cuando Pablo dio este mensaje, le estaba hablando a cristianos que estaban enfrentando persecución por su fe; un peligro bastante real en esa época. Sin duda, muchos de los creyentes de Éfeso, estaban luchando con el temor; pero Dios habló estas palabras a través de Pablo para fortalecer y animar a los efesios, y por extensión, para fortalecer y alentarnos a nosotros en nuestras propias batallas espirituales.

Veamos cada pieza de nuestra armadura:

1.- El cinturón de la verdad:
En tiempos bíblicos, el cinturón era una parte importante de la armadura del soldado, porque se utilizaba para llevar las herramientas de batalla. Para nosotros el cinturón de la verdad es vital porque carga las armas que podemos utilizar para vencer las mentiras del diablo. La Biblia dice que Satanás es mentiroso y padre de mentira. Algunas veces sus mentiras parecen verdaderas, pero tienen el propósito de avivar el temor. Sin embargo, los creyentes tienen la verdad de la Palabra de Dios; y la verdad de Dios siempre echa fuera y derrota los engaños del enemigo.
Caminemos en verdad y desechemos toda mentira. Jesús es la verdad y la verdad nos hace verdaderamente libres.

2.- La coraza de justicia:
El propósito de la coraza en la armadura antigua era proteger el corazón del soldado. El enemigo muchas veces nos ataca apelando a nuestro corazón, y a nuestros sentimientos y emociones. No obstante, si procuramos la justicia y la rectitud de Dios, y aplicamos sus principios puros de vida, nuestro corazón estará protegido.
Caminemos en justicia y nunca nos desviaremos del camino recto del Señor.

3.- Los pies calzados con el apresto del evangelio de la paz:
Algunos soldados del ejército romano, de la época de Jesús, tenían picos en la suela de sus zapatos para ayudarlos a permanecer firmes. Por nuestra propia protección, nuestros pies y nuestras vidas deberían estar firmemente plantadas en el mensaje del Evangelio de Jesucristo; las buenas noticias de quién es Él y lo que ha hecho por nosotros. Necesitamos estar siempre listos, en todo tiempo para hablar las Buenas Noticias y nunca tener reservas de decirles a otros sobre la paz que proviene de tener una relación con Dios a través de Su Hijo Jesús.



4.- El escudo de la fe:
El escudo se utilizaba para proteger al soldado del ataque de las armas enemigas. Nuestra fe en Dios es el escudo que soporta los dardos de fuego de nuestro enemigo. Nos lanza tentaciones, temores, mentiras y destrucción, pero la fe inamovible en nuestro Todopoderoso Dios es una defensa impenetrable.

5.- El yelmo de la salvación:
El yelmo se utiliza para proteger la cabeza del soldado; el área más vital de su cuerpo después de su corazón. Nuestros pensamientos son atacados con duda, temor y desánimo. En especial el diablo quiere que dudemos de nuestra salvación y el amor de Dios por nosotros. Protegemos nuestra mente con la seguridad de la salvación que proviene de la Palabra de Dios.

6.- La espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios:
Esta es la única arma ofensiva que se menciona en este pasaje. Jesús usó la Palabra de Dios como una espada para cortar cada una de las tentaciones de Satanás en el desierto (Mateo 4:1-11).
Nosotros también, podemos responder a las mentiras y los engaños del enemigo con el arma de la Palabra de Dios, que siempre funciona. Por eso, es importante para nosotros, no solo estudiar la Biblia, sino también memorizar los versículos de la Escritura para que podamos declararlos en medio de la batalla.

ORANDO EN TODO TIEMPO
Pablo nos anima a usar cada parte de nuestra armadura espiritual para resistir y permanecer firmes en Dios. Observemos que nos dice que oremos en todo tiempo y persistir en nuestras oraciones por nuestra familia, por nuestros hermanos en la fe, por el mundo, etc.

DIOS ESTÁ AL CUIDADO DE NOSOTROS
Las preocupaciones y temores no pueden darle a nuestra vida ni siquiera una hora de paz. En lugar de preocuparnos inútilmente, necesitamos invertir nuestro tiempo en escuchar la voz de Dios, que nos dice continuamente: “No temas; no te preocupes. Yo soy el buen Pastor que cuida con ternura de su rebaño. Tengo mis ojos puestos en ti”. No importa cuáles sean los temores que enfrentemos en la vida, podemos confiar en que Él está con nosotros y que nos librará.

En Mateo 6:25-27 Jesús dice: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?”. El número de los días de nuestra vida sobre la tierra están en manos de Dios, no en las nuestras.

Cada mañana, hagamos un esfuerzo consciente de vestirnos de la armadura de Dios. Permanezcamos alertas y rehusemos permitir que los pensamientos de temor y de duda se establezcan en nuestra mente o nuestro corazón.

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