AllaNad

Preparando el camino.

CONFÍA EN EL TIEMPO DE DIOS.

“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.” Habacuc 2:3

La naturaleza humana tiende a querer todo de inmediato. Siempre tenemos prisa. ¡La mayoría de nosotros nos impacientamos! Cuando oramos para que nuestros sueños se cumplan, queremos que se cumplan inmediatamente, pero hay qué entender que Dios tiene un tiempo asignado para contestar nuestra oración y para cumplir nuestros sueños.
Debido a que ocasionalmente no entendemos los tiempos de Dios, vivimos frustrados y desesperados, preguntándonos cuándo hará algo. “Dios, ¿cuándo cambiarás a mi esposo?; ¿cuándo me traerás a mi pareja? Dios, ¿cuándo será un éxito mi negocio?; ¿cuándo se cumplirán mis sueños?”
Sin embargo, cuando entendamos los tiempos de Dios, no viviremos frustrados o estresados; nos podremos relajar sabiendo que Él está en control y que en el tiempo perfecto, Él lo hará. Podrá ser la semana que entra, el próximo año o en diez años, pero cuando sea, puedes estar seguro de que será en el tiempo perfecto que Él tiene.
Todos tenemos qué esperar pacientemente, pues eso es parte de aprender a confiar en Dios. Lo importante es, ¿cómo esperamos?, ¿cuál será nuestra actitud física, emocional y espiritual? ¿Esperaremos con una buena actitud y con expectativa, sabiendo que Él tiene grandes cosas para nosotros? o ¿estaremos frustrados y quejándonos?: “Dios, tú nunca contestas mis oraciones”, ¿cuándo cambiará mi situación?”
Si sabes que de cualquier forma tienes qué esperar, ¿por qué no decidir gozar de la vida mientras esperas? ¿Por qué no estar contento mientras Dios se encuentra en el proceso de cambiar las cosas? Después de todo no hay nada qué hacer para acelerar el proceso, así que es mejor relajarnos y disfrutar de la vida, sabiendo que en Su tiempo, su plan se llevará a cabo.
Cuando estás confiando en Dios, puedes tener paz, porque sabrás que en el momento indicado, Él cumplirá su promesa. Sucederá, las buenas nuevas no llegarán ni un segundo tarde. ¡Imagínate cuánta presión te puede quitar de encima saber eso!.
Si tú no eres una persona casada, y estás pidiendo por tu pareja, no tienes qué preocuparte, no le tienes que rogar a Dios constantemente, ni tienes qué orar cada quince minutos recordándole que te de tu pareja. No, tienes qué estar en paz, sabiendo que en el momento indicado, Él traerá a la persona perfecta a tu vida, y él o ella no llegará ni un segundo tarde.
De la misma manera, si deseas que los miembros de tu familia desarrollen una relación con Dios, no tienes qué forzarles dándoles versículos bíblicos en cada reunión. Tampoco a que lean la Biblia, no debes molestarte porque no quieren acompañarte a la iglesia las veces que a ti te gustaría. Puedes estar en paz y convivir con tus familiares, hablando con naturalidad de tu relación con Dios, y de las cosas que ha hecho en tu vida, sabiendo que en el tiempo justo Él tocará sus corazones.

El descanso de Dios
Comprender los tiempos de Dios trae libertad y descanso a nuestra vida. El descanso de Dios es un lugar de completa confianza y cuando te encuentras en ese lugar, sabemos que Él hará todo lo que ha prometido.
¿Por qué no está obrando Dios en mi vida?, pudieras estarte preguntando. He estado orando, creyendo y esperando, pero al parecer, no está sucediendo nada al respecto en mi matrimonio. Esa situación difícil en el trabajo no ha cambiado. Ninguno de mis sueños se ha realizado.
Tienes qué entender que Dios está trabajando en tu vida, ya sea que logres ver algo externamente, o no. De hecho, en muchas ocasiones Él está obrando más cuando menos podemos ver o sentir. Posiblemente no veas ningún proceso, tu situación podría estar igual que hace tres meses o hace tres años, pero debes tener la seguridad de que Dios está obrando profundamente en tu vida. Está preparando todo, y un día, en el tiempo menos esperado, verás la culminación de todo lo que está haciendo. De repente, tu situación cambiará y mejorará.

En Su tiempo
David tenía un sueño muy grande, deseaba hacer algo trascendente, pero de jovencito pasó muchos años como pastor, cuidando las ovejas de su padre. Y posiblemente muchas veces fue tentado a pensar que Dios se había olvidado de él. Posiblemente decía: Dios, ¿qué estoy haciendo aquí? No hay ningún futuro en este lugar. Quiero hacer algo grande para ti. ¿Cuándo cambiará mi situación? Pero David entendía que todo tendría su tiempo. Él sabía que si era fiel en ese lugar, Dios lo levantaría en el tiempo indicado y haría que sus sueños fueran una realidad. David declaró: “Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos;….”. Salmos 31:14, 15. Estaba diciendo: “Dios, estoy confiando en ti. Aunque vea que no sucede nada, se que en cualquier momento cambiarás mi situación”.
Sabemos lo que Dios hizo con David: lo sacó de esos campos, derrotó a Goliat y terminó siendo el rey de Israel.
Posiblemente tengas un sueño grande en tu corazón: que tu matrimonio cambie, que tus hijos tengan un encuentro con Dios, que cambie la situación en el trabajo, negocio, etc. pero al igual que David, no ves cómo se podría cumplir ese sueño humanamente hablando.
¡Pero hay buenas noticias! Dios no está limitado por las maneras humanas y naturales de hacer las cosas. Si tú sigues confiando en Él y mantienes una actitud correcta, siendo fiel en el lugar donde estás ahora, y no te impacientas intentando hacer las cosas en tu propia fuerza, en el tiempo justo, Dios te levantará. Él hará que tus sueños se hagan realidad.
Si no estás viendo que Dios se mueve en tu vida ahora mismo, tienes qué considerar una de dos posibilidades: o tus peticiones no son lo mejor que Él tiene para ti, y probablemente nunca se cumplirán cómo a ti te gustaría, o no debe ser el tiempo indicado. Si Dios contestara tu oración de la manera que esperas, podría estorbar el plan perfecto que tiene para ti.

Dios ve todo el panorama
No siempre entendemos los métodos que Dios usa, no siempre tiene sentido para nosotros su manera de hacer las cosas, pero tenemos qué reconocer que Él ve el panorama completo. Considera esta posibilidad: Posiblemente, tú estés listo para lo que Dios tiene para ti, pero no está lista otra de las personas que tomará parte. Dios tiene que hacer una obra en otra persona o en otra situación antes de poder contestar tu oración según Su voluntad para tu vida. Todas las piezas se tienen qué unir en el momento indicado, en Su tiempo.
Nunca dudes que Él está preparando todo en tu vida, posiblemente no lo sientas; quizá no lo veas. Tu situación podrá verse como se ha visto por los últimos diez años, pero un día, en un segundo, Dios acomodará todo. Cuando es el tiempo de Él, todo el poder de la oscuridad no lo puede detener; cuando es el tiempo designado, ningún hombre puede impedirlo; cuando es Su tiempo, Dios lo cumplirá.
Tenemos qué estar conscientes que si nos salimos del tiempo de Dios, es lo mismo que salirnos de Su voluntad. Debemos ser pacientes y permitir que Él cumpla con su plan en el momento indicado.
Eso no significa que debemos de sentarnos a esperar pasivamente a que Él haga todo. No, debemos perseguir nuestros sueños, pero si una puerta no se abre, no debemos tratar de hacer las cosas con nuestra propia fuerza.

Conclusión
Debemos confiar en Dios, y cuidar de no salirnos de Su tiempo, porque al no esperar estaremos enfrentándonos a una batalla constante, sin ver nunca que las cosas estén a nuestro favor, sin sentir gozo. En cambio, cuando estamos en el tiempo de Dios, podremos enfrentarnos a retos grandes y de todos modos estar llenos de gozo. Dios te dará toda la gracia que necesitas si aprendes a confiar en su tiempo, Él ha prometido que en el momento indicado contestará nuestras oraciones. La respuesta llegará y será en el momento justo.

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