AllaNad

Preparando el camino.

EL MAYOR MILAGRO: ¡LIBERACIÓN DE SÍ MISMO!

Un anfitrión de espectáculos en vivo estaba entrevistando a un hombre que tenía un grave problema de timidez. El hombre de treinta y pico de años tenía un aspecto agradable, pero ese problema había sido un impedimento para él toda su vida, pues no podía relacionarse con otras personas.
Ese día también estaba un prominente psiquiatra en aquel programa. El famoso presentador le preguntó: "Díganos doctor, ¿Qué es la timidez exactamente?" El psiquiatra respondió: "La timidez es fácil de definir: Es ciento por ciento preocupación por uno mismo".
Si meditamos en esta afirmación, se hará obvio que la timidez es mucho más que cohibición, es más bien un egocentrismo extremo.

El Gozo que Libera
El verdadero gozo llega cuando dejamos de vivir para nosotros mismos. Empezamos a encontrar la vida al olvidarnos de nosotros. La gente egocéntrica no sólo es desdichada, sino que por lo regular lucha contra la depresión. Cualquiera que continuamente se concentra en sus propias necesidades egoístas experimentará muy poco gozo. Jesús dijo: “Porque todo el que quiera salvar (vivir para sus propios intereses) su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.” Lucas 9:24

El egocentrismo nos cegará a las necesidades de otros y nos privará de innumerables bendiciones de Dios. Una cosa es que la gente del mundo sea egocéntrica, pero es inexcusable que un cristiano permanezca en ese estado. Pablo dijo: “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.” 1ª Corintios 13:11

Hablar, pensar o juzgar como niño no es sino egocentrismo. Cuando crecemos hasta la madurez espiritual, empezamos a perder de vista la importancia de nuestras propias necesidades y deseos, y nos damos cuenta de las necesidades de otros.

El mayor obstáculo para tu libertad
El mayor obstáculo que enfrenta todo cristiano es uno que se ve en el espejo cada mañana. ¡Qué fácil es culpar al diablo de algo y de todo! Pero la verdadera victoria viene cuando aprendemos a reconocernos culpables de nuestras propias faltas.
El propósito esencial de Dios para cada uno de nosotros ¡Es que nos volvamos igual que Él!

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo. Romanos 8:29

La única forma de ministrar la vida es tener la vida. La única forma de que podamos ministrar el gozo es estar sintiendo el gozo del Señor. Ministramos lo que somos, no lo que hemos aprendido.
Es posible decir todas las palabras correctas, y aún así no ministrar la vida. La vida viene de tener compañerismo con el Dador de la vida, Jesús.
Necesitamos oír la voz del Espíritu Santo diciendo: "Tú ya no cuentas". Y estar de acuerdo con Él.
Si verdaderamente hemos entregado nuestra vida a Él, entonces nuestra experiencia y nuestros derechos ya no cuentan. Si seguimos esta palabra del Señor empezaremos a sentir una gran libertad. Ya no tenemos que gastar tanta energía reclamando nuestros derechos, o protegiendo nuestro orgullo. La verdadera libertad se siente más en cuanto más se hace cargo Él de nuestras vidas.
Más allá del temor a la muerte física que algunos combaten, está el miedo a la muerte de nuestra propia identidad. ¿Qué pensarán otros de nosotros? ¿Qué dirán ellos de nosotros? Mientras estemos preocupados por aferramos a nuestras identidades egoístas, permaneceremos atados.

“Y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.” Hebreos 2:15

Cuando dejamos de preocuparnos acerca de la protección de nuestros propios egos, nos volvemos libres para obedecer a Dios.

El Espíritu Santo nos libera
¿Cómo puede usted edificar a otro si primero no se ha edificado a sí mismo?
Dios nos ha concedido por su gracia la ayuda del Espíritu Santo para que podamos edificarnos y animarnos en la fe (ver Judas 20). Pero no podemos detenernos ahí. Él nos quiere edificados, para que podamos alentar y fortalecer a otros.
El bautismo del Espíritu Santo libera Su poder dentro de nosotros, para que podamos convertirnos en un canal a través del cual fluyan Su vida y Su poder. Esta bendición no es una "recompensa espiritual" o un sello de aprobación, más bien es un don para que nuestras vidas puedan derramarse en bendición hacia otros.
Pedirle a Dios esta experiencia es una solicitud nada egoísta, porque estamos pidiéndole: "Señor, úsame como un canal a través del cual fluya Tu poder". Es por este motivo que debemos desear más del fluir del Espíritu en nuestras vidas. Por supuesto, el diablo usará cualquier mentira para tratar de convencernos de que no debemos entregarnos al Espíritu, usando tácticas como "Estás haciendo un espectáculo" o "Estás inventando esto nada más". Pero si resistimos esas mentiras, tenemos confianza en que nos estamos entregando al Espíritu por una razón: para edificar y engrandecer el Reino de Dios.
Pablo escribió a los corintios: “Seguid el amor, y procurad los dones espirituales.” 1ª Corintios 14:1

Libertados cuando oramos por otros
¡Qué bendición somos cuando decidimos orar por las necesidades de Su pueblo! Tal como nos sentimos refrescados cuando las personas demuestran interés en nuestra familia, cuán complacido se sentirá Dios cuando deseamos ver bendecida a Su familia. Es un tipo de oración la cual libera bendición para nosotros: ... Y el que saciare, él también será saciado (Proverbios 11:25).
Esto de buscar primero el Reino de Dios, como orar para que otros sean edificados, hace que Su Reino se engrandezca. Por otra parte, es de mucho ánimo cuando uno se vuelve ferviente en la oración, sentir que el Espíritu Santo nos trae a la mente los nombres y rostros de las personas por quienes Él nos está llevando a orar. ¡No hay emoción mayor que saber que el Espíritu Santo nos está diciendo cómo orar y por quién hacerlo! Es conveniente orar en el Espíritu por la persona después que uno menciona su nombre en la oración. Cada palabra que oramos en el Espíritu está de acuerdo con la voluntad de Dios (ver Romanos 8:27).
“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” Efesios 6:18
Cuando oramos por otros y ponemos nuestro interés y amor por los hermanos nos liberamos de nosotros mismos.

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